martes, 25 de septiembre de 2012

Nadie dijo que fuese fácil


Cierto.

Nacemos y nada.

Nos dejan sueltos en este mundo de locos. Sin nada a lo que sujetarnos. Sin un manual de instrucciones…

Como si vivir fuese lo más simple del mundo.


Los que ya hemos tenido la suerte (o puede que para algunos la desgracia) de haber vivido lo suficiente, tenemos más o menos una idea de cómo va todo esto de la vida y no, no es para nada sencilla.
Puede que en nuestros primeros años si, pero de repente, te das el tortazo y ves que todo no es tan bonito como te pensabas:

Si tienes la fortuna de poder estudiar, hazlo… porque de otra manera te va a ser mucho más complicado hacerte un hueco en este mundo.

Mátate a trabajar porque vas a tener que pagar una infinidad de facturas.

Te das cuenta de que el príncipe azul no existe… Y si lo hacen el asqueroso se esconde a la perfección.


No sé… son muchas cosas. Si te pones a pensarlo te dan ganas de llorar.

Nuestros padres no nos lo dicen… nos sueltan aquí y te las tienes que arreglar como puedes.

Ánimo, que en el fondo todo esto no es tan malo.

Dicho queda.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Partes separadas...


A veces pienso que llegué a este mundo siendo una estrella fugaz. Pero no una de las normales. No de esas perfectas que se dejan ver determinadas noches y se dedican a conceder deseos.

Nada de eso.

Creo que soy una de esas estrellas que se fragmentan antes de llegar a caer y cada uno de esos pedazos caen en lugares opuestos del planeta.

Tengo la sensación de no estar completa.

Pero… ¿cómo voy a encontrar a mi otra parte?

Y en el caso de encontrarle… ¿cómo voy a saber que es él?

Puede que me le cruce por la calle y que alrededor de la cabeza le aparezca un resplandor azulado (digo ese color porque es uno de mis preferidos… el otro es el negro y quedaría un poco siniestro, ¿no?  :S)

O unas flechas luminosas y parpadeantes que lo señalaran diciéndome “aquí está”, “es él” o cualquier chorrada por el estilo.

Pero creo que no es el caso.


Llevo ya unos cuantos años en este mundo y todavía no he sido capaz de encontrar ninguna señal de esa parte perdida.

Ni rastro.

Aquí sigo… incompleta hasta que te encuentre.

Dicho queda.


PD: Y esta ha sido mi aportación lastimosa al mundo de hoy... espero que no haya sido tan malo. :)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Think of me...

No es tanto pedir.
En el fondo, creo que todas queremos esto: que alguien piense en nosotras. No importa si no nos dicen nada, pero sería reconfortante saberlo.
Puede parecer una tontería, pero cuando me entero que unos amigos o quien sea ha estado hablando de mí (siempre que no se trate de decir cosas malas… eso no le gusta a nadie) me pongo contenta.



Ya os lo había dicho. Una tontería más de estas mías que sumar a la lista.

Aunque no lo creáis, me gusta contaros estas cosas porque, no sé… tengo la sensación de que me resulta muchísimo más fácil escribirlo y que todo aquel que quiera lo lea a decírselo a una persona concreta.  Ya sabéis, por mi conflicto (que parece que va hasta el infinito y más allá) con mi querida amiga la timidez.

Quien quiera que seas… no importa donde estés, si piensas en mí aunque sea simplemente un segundo, me sentiré la mujer más feliz del mundo.
Dicho queda.

Sorpresillas post-veraniegas...

Bueno, bueno... después de un tiempo sin publicar nada (ya sabeis, con esto de las vacaciones el ordenador queda un poco olvidado en la habitación y lo único que apetece es salir a la calle a que te dé todo el sol del que te has estado privando durante el duro curso academico...) hoy he decidido echar una miradita a ver si tenía comentarios y esas cosas para poder contestarlos y ¿a que no sabeis lo que me encuentro?

¡QUE ME HAN NOMINADO A UN PREMIO!

¡AHHHH!



Mi cara ha sido exactamente igual que la de este pez...

Bueno, pues el premio al que opto se llama Liebster Award y debía confirmar la nominación.

¡Hecho!

Y ante todo, muchísimas gracias a Myra del blog http://pensamientosdeunanocheestrellada.blogspot.com.es/ 
por acordarse de mí.

Este tipo de cosas hace que me entren ganas de escribir en este rinconcito porque aunque sé que no son muchas personas las que lo leen, con saber que solo lo hace una es más que suficiente.

Espero que todos disfrutáseis de las vacaciones ¡que ahora empieza de nuevo lo duro!

Besitos y, como siempre...

Dicho queda.

jueves, 9 de agosto de 2012

Erase una vez...


…en un país muy lejano (aunque ¡espero que no tanto!) había un príncipe que vivía en un maravilloso, perfecto y reluciente castillo (no penséis nada raro, que si vive en una casa normal tampoco pasa nada de nada… que nos conocemos y después empezáis a darle al tarro y a pensar cosas malas de mí… “que si es una tal o una cual” “¡Pero mira que ha dicho!”. Nada de eso, ¿eh?).

Pero claro, al tener todo lo que podía desear en él, no se aventuraba a explorar aquel mundo que se extendía más allá de las enormes puertas que le protegían contra todo mal…

Y por eso… por su puñetera culpa y porque me estoy dando cuenta de que es un vago y no le da la gana de salir a dar un paseo, por eso estoy yo como estoy.

A mí no me dejan traspasar el umbral de su flamante castillo y no puedo hacer otra cosa que pasearme día y noche por las puertas a ver si algún día de estos se anima a darse un paseíllo.

Pero nada, parece que de momento nada de nada… esperar, que es lo mío.

No podía tratarse de uno de esos príncipes rebeldes que salen en las películas y los libros… uno de esos que se disfraza de persona normal y se escapa trepando el muro con una cuerda hecha anudando sábanas.

No.

Es un príncipe de esos que prefiere vivir entre algodones toda su vida.

Espero (y a ver si esta vez tengo un poco más de suerte y no se me hace tan largo) que se encienda ese interruptor que tiene escondido detrás de la oreja en el que pone “rebeldía OFF” y se atreva a saltar los muros y venir a mi encuentro.

Aunque sea solo para un cruce de miradas, con eso me sobra… pero si se me cerca y me habla, tampoco le voy a hacer ascos, ¿eh? Ante todo hay que ser una señorita :) Jijiji.


Como podéis ver, ya estoy desvariando otra vez. Es lo que tiene el  calor este del dichoso verano: te altera las neuronas y te hace hacer cosas tontas de estas…

Espero que no os hayáis aburrido mucho con mi esplendido relato de hoy (y en serio, prometo esforzarme algo más para lo siguiente que publique. Mientras tanto, sed buenos.

Dicho queda.

Despertó la pereza.


Y esta es una de las cosas malas que tiene el verano. Bueno, no es que sea una cosa mala, es muy mala… ¡la peor!

El calor este espantoso que hace no te deja hacer nada. Solo tienes ganas de despertarle lo más tarde que puedas, alargando siempre la separación todo lo que puedas con la típica frase de “una chispitina más” (he ahí una más de mis palabrejas, jijii) y cuando al fin te encuentras con las fuerzas suficientes para levantarte, al pasar un simple ratito solo piensas en las horas que quedan hasta que tu amorosa cama te reciba de nuevo en sus “brazos” o sábanas en este caso.

Es horrible.

Siempre cansada.

Pero ¡no podemos permitirlo! Que ahora es precisamente cuando tenemos tiempo para hacer todas esas cosas que hemos tenido que dejar apartadas durante todo el año ya sea por falta de tiempo o por las razones que quieras poner.

No hay tiempo para dormir.


Es tiempo de salir con los amigos.

Tiempo de pasarte las noches en vela pensando en las musarañas.

Tiempo de tumbarte en el césped y mirar una lluvia de estrellas que empieza a las tantas de la mañana (y en realidad sabes que no vas a ver ninguna, jajaja)

Tiempo de leer todos esos libros que se apilan al lado de tu mesita de noche.

Tiempo de divertirte.

Nada de dormir. Ya tendremos tiempo de eso cuando estemos muertos (sé que es un podo radical, pero es la pura verdad).

Pero es que nuestra cama tiene una especie de imán que nos atrae y que después no nos deja irnos… ¡pero nos tenemos que resistir!

¡No caigas en la tentación!

Dicho queda.

Disculpas por la ausencia...

Bueno... como todos sabemos, las vacaciones de verano no son para estar encerrados en casa con el ordenador y por ello, esto lo he dejado últimamente un poco abandonado.

Pero como hoy puedo, voy a poner un par de entradas para compensar.

¡Lo siento de nuevo!


Dicho queda.